Habermas y lo público como normativo
Abstract
Desde sus comienzos Habermas ha puesto el acento en la noción de opinión pública, y su carácter de racionalización del poder, como una esfera de interacción que crece históricamente cargada de potenciales críticos. En este trabajo mostraremos la concepción de la democracia como asentada en un doble proceso: democratización del Estado y a su vez democratización de la sociedad civil. Con ello se renuncia a entender la cancelación de las disputas por un medio técnico ‐ administrativo que despolitice la sociedad civil, y a su vez se rechaza la cesación de las disputas por el alcance de una totalidad homogénea política que exprese una identidad monolítica del pueblo. La dinámica democrática es entendida como consistente en las disputas, por el sentido de lo vinculante, que entablan grupos para ver reconocidas sus identidades sociales diversas. En un primer momento, veremos que la modernidad, según Habermas, está atravesada de conflictos sociales que son originados por las formas de integración sistémica que ordenan el espacio de interacción de acuerdo a un concepto de razón con respecto a fines. La creciente instrumentalización del mundo y alienación de los ámbitos de acción de la intervención volitiva de los participantes se debe a un ensanchamiento de los potenciales del dinero y el poder; esto es simultáneo con una reducción del ámbito de la política democrática. Uno de los aspectos vinculado a la comprensión de la modernidad, como un proceso de racionalización que desencadena una dinámica de reflexión sobre la validez de lo vigente, es la aparición y consolidación de la esfera de la opinión pública. La formación de un público raciocinante que reclama para sí la tarea de prospección y debate de los asuntos de todos, es un momento central para entender la dinámica del ejercicio del poder estatal y su legitimación. Con el espacio que representa la opinión pública se genera un momento normativo central para entender los procesos informales de formación de la voluntad colectiva y su incidencia en la autoridad política.
Luego expondremos la noción de soberanía popular como un procedimiento sin contenido fijo, desustancializado, como puro proceso de formación de la voluntad colectiva que representa el intento de pensar de manera radical democrática el poder. Ello está asentado en lo público como una dinámica para establecer reglas, o evaluar normas ya vigentes, que pueden contar con el acuerdo de los individuos, porque éstos pueden entenderse como autores de aquéllas. La soberanía popular es algo que excede los límites de los procesos de discusión y toma de decisiones pertenecientes a los canales institucionales del Estado.
